Ocho colegios construyeron sus propios microscopios para llevar la ciencia al aula

La iniciativa del Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO), junto al CIAE de la Universidad de Chile, reunió a docentes y estudiantes en el primer taller de este tipo realizado con comunidades escolares en Chile. Durante la actividad cada equipo  construyó un microscopio para llevar a su establecimiento y desarrollar actividades científicas en el aula.

Por primera vez, ocho equipos escolares participaron en un taller para construir sus propios microscopios OpenFlexure de campo claro, en una iniciativa que busca acercar la ciencia experimental a las aulas y fortalecer el aprendizaje activo. La actividad se realizó en Santiago y fue organizada por el Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO), con la colaboración del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile.

El taller convocó a docentes y estudiantes de segundo ciclo básico y educación media, quienes aprendieron a construir, calibrar y utilizar un microscopio, explorando los principios de la formación de imágenes y las posibilidades que ofrece este instrumento para investigar fenómenos del entorno.

Los ocho establecimientos participantes fueron seleccionados a partir de una propuesta de implementación pedagógica en el aula, la conformación de un equipo ejecutor y la demostración de capacidades para mantener y reparar el microscopio que recibirían al finalizar el taller.

Tras esta experiencia, cada colegio deberá implementar una actividad pedagógica utilizando el equipo, con el propósito de integrar la observación microscópica a sus prácticas educativas y ampliar las oportunidades de aprendizaje científico de sus estudiantes.

Ciencia experimental para aprender haciendo

Para Aldo Delgado, director del Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO), uno de los principales aportes de la iniciativa es facilitar el acceso a herramientas experimentales que habitualmente son difíciles de incorporar en los establecimientos educacionales debido a sus costos.

“El acceso a actividades con equipamiento experimental es bastante limitado dado los costos que ello conlleva. No obstante, dichas actividades tienen un alto valor pedagógico, puesto que permiten hacer uso del método científico en problemas reales y acercar a los alumnos jóvenes a la ciencia en forma entretenida”, señaló.

El director del MIRO destacó, además, que la entrega de los microscopios a los establecimientos permite extender los beneficios de la actividad más allá de la jornada de formación. “El hecho de que los microscopios queden con sus comunidades escolares promueve la capacidad de fabricar microscopios, mantenerlos, repararlos y finalmente innovar desde ellos mejorando sus capacidades”, afirmó.

Por su parte, Juan Pablo Valenzuela, director del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile, destacó el valor de generar espacios de colaboración entre la investigación y las comunidades educativas.

“Para el CIAE es muy valioso ser parte de estos espacios de encuentro con las comunidades educativas y abrir nuestras puertas a estudiantes y docentes de distintas regiones. Esta iniciativa, junto al programa ECBI y el Instituto Milenio MIRO, refleja nuestro compromiso con la educación, transfiriendo conocimientos, llevando herramientas a las aulas, pero también aprendiendo de las experiencias y desafíos de las propias escuelas”, expresó.

Valenzuela agregó que esperan seguir fortaleciendo estos vínculos y generar nuevas oportunidades para aprender, compartir y construir juntos una educación de calidad.

Microscopios para investigar el entorno escolar

Para los docentes participantes, contar con un microscopio en sus establecimientos representa una oportunidad para desarrollar experiencias de aprendizaje vinculadas con los intereses de sus estudiantes y las características de sus comunidades.

Así lo señaló Fernanda Pinto, profesora de la Escuela Unión Nacional Árabe de Peñalolén, quien asistió junto a dos de sus estudiantes.

“Mi proyección con esta actividad es poder implementar el uso de microscopios en el aula, y me encantaría que los estudiantes sean participantes activos y tutores de estudiantes más pequeños. Nuestro colegio tiene un sello medioambiental, entonces me encantaría que ellos puedan investigar su entorno”, comentó.

Su experiencia refleja uno de los objetivos centrales del taller: que los microscopios no sean solamente instrumentos de observación, sino también herramientas para formular preguntas, explorar el entorno y desarrollar habilidades científicas mediante la experimentación.

Una experiencia colaborativa de formación científica

El taller fue impartido por Pierre Padilla, ingeniero electrónico y estudiante de doctorado en Ingeniería Biológica y Médica de la Pontificia Universidad Católica de Chile; Javiera Maturana, bióloga y docente del Liceo San Pablo Misionero de San Bernardo; y Diego Hidalgo, estudiante de doctorado en Física de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

La actividad contó con la participación de ocho establecimientos educacionales:

  • Ercole Bencini, Los Vilos.
  • Corporación Educacional San José School, Estación Central.
  • Escuela Unión Nacional Árabe, Peñalolén.
  • Colegio Polivalente Nueva Nazaret, La Pintana.
  • Liceo Bicentenario Industrial Vicente Pérez Rosales, Quinta Normal.
  • Colegio San Francisco de Asís, La Florida.
  • Centro Educativo El Encuentro, Villarrica.
  • Liceo N.º 7 Luisa Saavedra, Providencia.

A través de esta iniciativa pionera, MIRO y el CIAE buscan contribuir al fortalecimiento de la educación científica, promoviendo el aprendizaje activo, el desarrollo de capacidades tecnológicas y la colaboración entre investigadores, docentes y estudiantes. La incorporación de los microscopios en los establecimientos permitirá dar continuidad al trabajo iniciado durante el taller y abrir nuevas oportunidades para explorar la ciencia desde las aulas.