Este nuevo centro europeo de computación cuántica, impulsado con apoyo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, reunirá a investigadores de distintos países para fortalecer el desarrollo de tecnologías cuánticas en el continente.
Jorge Gidi, ayudante de investigación del Instituto Milenio de Investigación en Óptica (MIRO) en la Universidad de Concepción, obtuvo una plaza de trabajo en uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos impulsados actualmente por la Unión Europea en el área de la computación cuántica.
La oportunidad llegó pocos meses después de que Gidi finalizara su Doctorado en Física, y tuvo su origen en una pasantía realizada a comienzos de 2024, en el Instituto de Física Fundamental, en España. Allí trabajó junto al académico e investigador Juan José García Ripoll, experiencia que marcaría un punto de inflexión en su carrera, aunque él mismo no lo supiera en ese momento.
“Yo sentí que mi rendimiento había sido muy subóptimo, que poco menos estaba fingiendo que entendía lo que hacía”, recuerda. Sin embargo, al finalizar la pasantía, la evaluación externa fue completamente distinta. “Después me dijo que el proyecto no lo habrían podido lograr sin mis aportes. Yo quedé impactado”.
QEC4QEA: el nuevo centro europeo de computación cuántica
Semanas antes de defender su tesis doctoral, Gidi fue contactado nuevamente por García Ripoll. Esta vez, no para discutir resultados científicos, sino para ofrecerle integrarse a un nuevo proyecto financiado con fondos europeos y apoyado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
El nombre de este centro europeo de computación cuántica será “Quantum Excellence Center for Quantum-Enhanced Applications” (QEC4QEA), una iniciativa estratégica que busca acelerar el desarrollo y la adopción de aplicaciones de computación cuántica en el ámbito científico e industrial.
Aunque la computación cuántica promete transformar áreas como la criptografía, el aprendizaje automático, la ciencia de materiales o el descubrimiento de fármacos, su avance enfrenta importantes barreras: falta de herramientas estandarizadas, alta complejidad técnica, escasez de formación especializada y dificultades para conectar la investigación con aplicaciones reales.
El QEC4QEA apunta a superar dichos obstáculos mediante la creación de una plataforma única, concebida para usuarios de tecnologías cuánticas. Entre sus principales componentes se contempla una biblioteca de aplicaciones de software cuántico independiente del hardware, herramientas de evaluación y compilación, API especializadas y acceso coordinado a infraestructuras de computación cuántica y de alto rendimiento, en colaboración con programas como EuroHPC Joint Undertaking.
El centro también considera programas de formación y servicios de apoyo técnico, con el objetivo de reducir la brecha entre el desarrollo teórico y la implementación práctica de soluciones cuánticas, fomentando la colaboración entre academia, industria y proveedores de infraestructura.
Esta oportunidad para Jorge, que tendrá como base la colaboración de distintos centros de investigación europeos contempla también espacios para investigación independiente. “El contrato deja bastante libertad para desarrollar investigación propia, y eso me motiva mucho”, agrega.
Del plasma a la computación cuántica
El camino académico de Jorge Gidi no fue lineal. Ingresó a la universidad en 2014 y comenzó su formación en áreas ligadas a plasmas y astrofísica, completando incluso un magíster en ese campo. Sin embargo, durante la pandemia, un curso marcaría un giro inesperado.
Por un error humano, fue añadido a un curso de Información Cuántica en la plataforma de su facultad. El curso dictado por el investigador MIRO Aldo Delgado. “Fui a una clase y me gustó. Seguí yendo, hice todas las tareas y terminé presentando un trabajo sobre un paper del grupo MIRO”, cuenta.
Ese interés derivó en colaboraciones, participación en hackatones internacionales, competencias de programación cuántica y, finalmente, un cambio total de área. “La computación cuántica era lo que realmente me gustaba. Ahí me quedé”.
Su afinidad con la computación no era nueva. Desde pequeño mostró interés por la programación, los sistemas operativos y los métodos numéricos. “Para mí, una de las mejores formas de estudiar es programar. Si logras programar algo, es porque lo entendiste de verdad”.
Algoritmos de inspiración cuántica y proyección futura
En esta nueva etapa en Europa, Gidi espera profundizar en una línea que lo motiva especialmente: los algoritmos de inspiración cuántica, métodos clásicos que buscan capturar ventajas conceptuales de la información cuántica sin depender necesariamente de hardware cuántico.
“La idea es traer algunas de esas ventajas al hardware clásico, pero también que esos desarrollos puedan retroalimentar la computación cuántica. Es un camino de dos vías”, explica.
A largo plazo, su interés es aún más amplio. “Me gustaría trabajar en toda la cadena productiva: teoría, computación, implementación práctica. Entender cómo se conecta todo”.
Un vínculo que continúa con MIRO
Pese a su traslado a España, Jorge Gidi es claro en algo: su vínculo con MIRO no se rompe. Al contrario, espera fortalecerlo.
“Me considero un miembro orgulloso de MIRO. Quiero seguir colaborando, seguir siendo parte. También me gustaría ser un nexo para estudiantes que se estén formando acá y que quieran proyectarse afuera”, señala.
Esa mirada de red, colaboración y formación es coherente con el espíritu que ha marcado su trayectoria y que hoy lo sitúa en el centro de uno de los desarrollos más relevantes de la computación cuántica en Europa y el mundo.
